Carta abierta a la Comunidad Airbnb sobre la construcción de una empresa del siglo XXI
Carta abierta a la Comunidad Airbnb sobre la construcción de una empresa del siglo XXI

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Carta abierta a la Comunidad Airbnb sobre la construcción de una empresa del siglo XXI

 

Hoy, Brian Chesky, cofundador, director y líder de Comunidad envió el siguiente mensaje a la Comunidad Airbnb para explicar nuestra visión en la construcción de una empresa del siglo XXI.  

Soy un hombre con suerte por el simple hecho de estar escribiendo este correo. Hace diez años arrancamos Airbnb: Joe y yo no teníamos dinero para pagar la renta, así que creamos el primer Air Bed & Breakfast e invitamos a tres personas, completos desconocidos, a quedarse en nuestra casa. La gente dijo que la idea nunca funcionaría y repetían la frase “¡Las personas no confiamos en quienes no conocemos!”. Hoy, una década después, han llegado huéspedes a un Airbnb casi 300 millones de veces.

Justo cuando estaba pensando en cómo serían los siguientes diez años de Airbnb, recibí una llamada que nunca olvidaré. Un consejero cercano me dijo: “institucionaliza tus intenciones para que, incluso ante el crecimiento de la empresa, puedas minimizar los conflictos que surjan frente a tu visión”. Con eso me di cuenta de que necesitamos poner por escrito aquello que queramos institucionalizar antes de que sea demasiado tarde. Así que me pregunté qué es lo querríamos Joe, Nate y yo que la gente supiera sobre las intenciones de Airbnb si no estuviéramos presentes el día de mañana.

Airbnb es una empresa joven, el cemento sigue fresco. Hemos crecido a una escala tal que cualquier cosa es posible, pero no hemos llegado al punto en el que un cambio resulte impensable. Todavía podemos ser radicales, y la posibilidad de lograrlo llega en el momento perfecto. La gente vive, cada vez más, en burbujas digitales; la confianza en las instituciones nunca había estado tan baja y las empresas se están dando cuenta de que su responsabilidad frente a la sociedad es más grande de lo que pensaban.

Queda claro que nuestra responsabilidad no se limita a nuestros empleados, inversionistas o incluso a nuestra comunidad, sino que alcanza también a la próxima generación. Las empresas tienen la responsabilidad de mejorar a la sociedad, y los problemas que Airbnb podría ayudar a resolver son tantos que es necesario que operemos pensando en un futuro todavía más lejano.

La tecnología ha cambiado mucho en mi vida, pero las empresas siguen administrándose igual. Las empresas se enfrentan a presiones producto de lo que se hizo en el siglo XX y la costumbre es centrarse en intereses financieros cada vez más inmediatos, casi siempre a costa de su visión, de su valor a largo plazo y de su impacto en la sociedad. Podría decirse que estas son compañías del siglo XX que viven en el siglo XXI.

Queremos diseñar una empresa que satisfaga las necesidades específicas del siglo XXI. Queremos que Airbnb sea una empresa del siglo XXI con dos características definitorias:

  1. Tendremos un horizonte de tiempo infinito
  2. Serviremos a todos los interesados

 

Horizonte de tiempo infinito

Sé que muchas empresas piensan en una vida a largo plazo, pero una alternativa es pensarse como infinitas. Llevo tiempo hablando de la idea de la empresa infinita con mi amigo, el autor Simon Sinek. Él me explicó que el objetivo de la empresa debe ser avanzar para alcanzar su visión y, como la visión se halla en la cima de una montaña a la que nunca se llegará, el horizonte temporal deberá ser infinito. Pero muchas empresas se diseñaron para ser finitas. Las empresas finitas se enfocan en ganarle la partida a la competencia y en satisfacer intereses a corto plazo, pero lo cierto es que los negocios no tienen fin. A diferencia de los deportes, no hay un reloj de juego, así que es imposible pensar en ganadores o perdedores absolutos, sino más bien en sobrevivir e innovar para perdurar. Esto no quiere decir que no sea importante cumplir con metas claras o que deba perderse el sentido de urgencia y evitar la toma de decisiones difíciles. El éxito a corto plazo sigue siendo importante, siempre y cuando sirva para avanzar en el camino de cumplir con la visión. Como dijo Simon, quiere decir que el enfoque es llegar a la cima de la montaña, no a los puntos de descanso a lo largo del ascenso.

Creemos que una empresa debe sobrevivir y llegar al siglo siguiente, no al siguiente trimestre. Una empresa del siglo XXI deberá convertirse en una empresa del siglo XXII. Si cuenta con un horizonte de tiempo infinito, la empresa será mucho más audaz, tomará mayor responsabilidad por sus actos y generará un cambio mucho más duradero.

  • Estamos implementando varias acciones para poner esta idea en práctica: empezando por el 22 de febrero, día en que anunciaremos el siguiente capítulo para empoderar a un mundo encabezado por anfitriones, con mejoras importantes a nuestro servicio, que nos prepararán para ese horizonte de tiempo infinito.

 

Al servicio de todos los interesados

¿Cuál es el objetivo de una empresa? Yo diría que lograr su visión. Sin embargo, esto no es suficientemente ambicioso. Debemos lograr nuestra visión y asegurarnos de que sea buena para la sociedad. Esto quiere decir que debemos tener los intereses de tres partes en mente: Airbnb la empresa (empleados y accionistas), Airbnb la comunidad (huéspedes y anfitriones) y el mundo fuera de Airbnb.

Para ser una empresa del siglo XXI debemos encontrar armonía entre estas partes. Por ejemplo, Airbnb como empresa debe mantenerse firme a sus valores, liderando con valentía y compasión, a la vez que construimos un negocio de mucho valor.

En Airbnb debemos tratar a los anfitriones de nuestra comunidad como si fueran socios y hacer que los huéspedes sientan que son parte de algo más grande. Al mismo tiempo, Airbnb debe servir y fortalecer a las comunidades locales, así como promover la diversidad y tolerancia en el mundo. Ponerse al servicio de todos significa ser honestos y aceptar nuestras áreas de oportunidad, porque sabemos que estamos lejos de ser perfectos. Una de las áreas en las que nos enfocamos es asegurar que, en mercados con viviendas limitadas, la comunidad de Airbnb ayuda a la gente a conservar sus hogares y compartir sus comunidades, sin afectar negativamente el acceso a la vivienda.

  • Para comenzar a medir qué tan bien servimos a las partes, en marzo publicaremos nuestro primer Reporte anual. En él se detallarán los criterios con los que nos haremos responsables frente a cada una de las partes. Como los reportes anuales de cualquier empresa, que facilitan a sus accionistas la evaluación de su desempeño financiero; lo que midamos y analicemos deberá mostrar nuestro avance hacia nuestra transformación en una empresa del siglo XXI.

 

Nuevo miembro del consejo

Una parte del proceso de diseñar una empresa del siglo XXI es armar un Consejo Directivo que ayude a implementar nuestra visión del siglo XXI y a institucionalizar nuestras intenciones. Me llena de orgullo anunciar que incluiremos a Ken Chenault a nuestro Consejo Directivo, se convertirá en nuestro primer director independiente no afiliado.

Airbnb se basa en confianza. Como director general de American Express, Ken también construyó una de las empresas basadas en confianza más exitosas del mundo. Una empresa que ha innovado y perdurado por casi 168 años.

Ken y yo hablamos del modelo de la empresa del siglo XXI, en especial del papel que la confianza desempeña en la infraestructura del modelo. Él cree con todo su ser que, hoy más que nunca, las empresas necesitan defender sus valores, carácter y capacidad. En sus palabras: “Creo que las corporaciones existen porque la sociedad lo permite. Las corporaciones no necesitamos existir, por eso creo en que tenemos la responsabilidad y obligación de ayudar a mejorar la sociedad”.  

 

Los próximos diez años y más

A diez años de haber arrancado con Airbnb, he pensado en cómo fue que la idea de que millones de desconocidos compartieran sus hogares y recibieran a otros, pudo funcionar. La verdad es que nosotros, Airbnb la empresa, no lo logramos; fueron nuestros anfitriones y su comunidad. Ellos me enseñaron dos cosas: la gente, en esencia, es buena, y además, que todos nos parecemos, que somos 99% iguales.

Si la gente es buena y tan semejante, entonces deberíamos ser capaces de ofrecer más que un techo a otros. Imaginamos un mundo en el que todos podamos pertenecer a donde sea. Un mundo en el que podamos llegar a cualquier comunidad y escuchar: Bienvenido a casa. Un lugar en el que ‘casa’ no signifique una construcción, sino un lugar, el que sea, al que podamos pertenecer. Un mundo en el que toda ciudad sea un pueblito, cada calle una comunidad y cada comedor una conversación. En este mundo podemos ser lo que queramos ser. Este es el mundo mágico de Airbnb. Quizá nunca alcancemos esta vision, pero lo seguiremos intentando hasta nuestro último día de vida.

– Brian

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